4:44 jay z

JAY-Z – 4:44: El Marketing por encima del producto

Me he despertado y he visto que Jay-Z lo ha vuelto a hacer: ya es disco de platino otra vez… ¡Ya van 13! El único rapero que lo ha conseguido, el dueño de TIDAL, el accionista de los Nets y todas esas cosas que ya sabemos. Un rapero salido de las calles de Brooklyn que ha llegado a ser todo un magnate en la industria americana. Sin duda, su vida da para hacerle un documental en Netflix sin necesidad de estar muerto como Tupac.

Ya sabemos lo genial que es Jay-Z, el talento que tiene y todas esas cosas que se ha esforzado tanto por vendernos el dueño de TIDAL. Convertido en una especie de Supermán negro, Jay-Z ha dejado de lado las tendencias musicales para sacar un álbum más personal y exonerar sus pecados a lo largo de las 10 canciones de su álbum más maduro hasta la fecha. En “4:44” nos vamos a dar un viaje por los rincones más profundos del alma de Jigga: sus miedos, sus problemas con Beyoncé, sus confrontación con Kanye, la homosexualidad de su madre y sus prensamientos más íntimos… ¿O no?

¿Y si sólo estamos ante la enésima estrategia de Marketing del magnate negro por excelencia de la industria musical? No puedo entrar a valorar “4:44” sin pensar que es una continuación más clásica de “Lemonade”. Otra estrategia del matrimonio más rentable de la música de nuestros días. Desde “Kill Jay-Z” a “Legacy” todo está pensado para atrapar al oyente en una espiral de morbo sobre el problema de los famosos. El marketing por encima del producto.

Pero no me malinterpretéis, a estas alturas nadie va a entrar a dudar de las capacidades líricas de Jay-Z. “4:44” es un disco que funciona; un disco arriesgado en el que Jay-Z se olvida de las tendencias musicales que abrazó en “Magna Carta… Holy Day” o en “Watch The Throne” y vuelve a un sonido marcado por el soul clásico; Un disco en el que brillan más las habilidades al micro de Jigga que las instrumentales de No I.D; Un disco atemporal… ¿O no?

Jay-Z tiene 47 años y cuenta con 13 discos a sus espaldas. Por tanto, para entrar a valorarlo como se merece tenemos que pensar que Rakim (49 años), Nas (43 años), Method Man (46 años) o Snoop Dogg (45 años) hace 10 años, siendo generosos, que no sacan nada potable. Hace años que Mr. Carter no compite con nadie, sólo con el tiempo. Y a pesar de ello, se atreve a matar a su ego en la genial “Kill Jay-Z” de este nuevo álbum.

Es cierto que la vuelta de tuerca hacia el rap más clásico e intimista del Nueva York antiguo nos pone delante de instrumentales que más que de un genio como No I.D parecen sacadas de algún type beat de P.Soul en Youtube. Y a pesar de las referencias a Nina Simone en “The Story of O.J.” o a Hannah Williams en “4:44”, lo cierto es que las instrumentales se quedan un poco cortas para la música que se está haciendo en 2017.

I told him, “Please don’t die over the neighborhood

That your mama rentin’

Take your drug money and buy the neighborhood

That’s how you rinse it””

Otra cosa es la lírica de Jigga. “Moonlight” nos muestra la cara más reivindicativa e irónica de Jay-Z, en “The Story of O.J.” reivindica la necesidad que tiene la comunidad negra de salir del barrio para progresar en la vida y no conformarse con lo que la gente rica quiere para ellos. Además, como él es Jay-Z y tú no, se permite vacilar como lo hace en “Family Freud” para dejar claro quién es el puto amo y a quién se le ha pasado el arroz ya.

I bought some artwork for one million

Two years later, that shit worth two million

Few years later, that shit worth eight million

I can’t wait to give this shit to my children”

Una línea muy fina separa las canciones que buscan tocar la fibra y las canciones personales. Y si no fuera Jay-Z el que firma el disco quizá estaríamos hablando de un clásico intimista pero la verdad es que es difícil creerse que todo el beef a Kanye West o el arrepentimiento por las discusiones con Solange que nos cuenta en “Kill Jay-Z” sean sentimientos sinceros. Lo mismo pasa con la canción de “4:44” que dedica a Beyoncé y en la que le pide perdón por todos sus infidelidades. Lo único que lo salva de convertirse en una marioneta del marketing como Drake es su talento. Un talento para escribir líneas que a nadie más se le pasan por la cabeza.

Y es en este punto dónde se salva “4:44”: las letras de Jigga siguen eclipsando a toda la industria musical americana. Sea marketing o no, la pena que transmite en “Smile” cuando habla del pasado y cuenta cosas de su madre es increíble. Es de los pocos tracks del LP en el que parece que realmente se esté quitando un peso de encima y no sea todo una campaña de clicks y visitas.

Y como cualquier álbum personal, “4:44” no podía terminar de otra forma que no fuera reflexionando sobre el futuro. En “Legacy”, Hov reflexiona sobre el futuro de su legado, sobre sus hijos y qué pasará con su negocio cuando ellos se hagan cargo de todo. Parece que después de todo al señor Carter le importa que sus hijos no pierdan la conciencia de clase… ¿O no?

4:44

Da igual si el álbum es sincero o una mera distracción de marketing porque funciona. Es un disco que tiene un hilo y que es una delicia para los fanáticos de los samples y del rap clásico de la Costa Este. Y, además, hay que atribuirle un mérito increíble a Jay-Z porque teniendo todos los recursos a su alcance ha decidido hacer un álbum clásico, íntimo y alejado del mainstream actual. Y salvo “Bam”, el disco consigue momentos líricos notables.

Probablemente, este disco no es apto para todos los públicos. Es más, si tienes 20 años y te debates entre escuchar este disco o a Bad Bunny, ponte al latino de moda porque esto no será de tu agrado. No es un álbum fácil de escuchar, las canciones tienen una cadencia muy lenta y un sabor añejo, no hay cantadas ni estribillos pegadizos y para entender las letras se precisan varias escuchas. Pero, como “Lemonade”, ahí reside el mérito de “4:44”: dar la espalda a las nuevas tendencias y mostrar al mundo que se puede conseguir un disco de platino haciendo lo que uno quiere, no lo que todo el mundo hace.

Alex Sellés
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Alex Sellés

Escribo de música porque es lo que me mueve ahora mismo, el día que no encuentre la motivación me podrás ver grabando canciones o escribiendo sobre cualquier otra cosa. De momento, me puedes encontrar encontrar en Música y lo que surja.
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