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Sampha – Process: Cuando el artista no es el protagonista

 

Cuando el dolor es tan fuerte que te impide aprovechar una mañana es cuando de verdad notas que algo falla. En esos momentos en los que sientes que todo lo que está a tu alrededor pierde la poca importancia que tenía es el instante en el que debes plantearte darle un cambio a tu vida. Son esos instantes en los que estás andando por la calle recorriendo un camino por obligación sintiendo que podrías hacerlo casi con los ojos cerrados.

Todos, y repito todos, hemos sentido que hemos perdido el control de nuestra vida en algún momento. Es en este punto, en el que cada uno vuelve a coger las riendas a su manera: algunos se aferran a su trabajo, otros crean una falsa pose de seguridad para esconder esta inestabilidad, otros se esconden en las dorgas y los demás no son capaces de superar el dolor y cargan con esa cruz para siempre. Pero no es fácil, todos los que han pasado por una depresión deben luchar día tras día para no recaer y mandarlo todo a la mierda.

En una época de falsa humildad y palabras de autocomplacencia, es muy difícil que alguien tenga la valentía para decir en voz alta que lo está pasando mal. A nadie le gusta saber que su mejor amigo está pasando un mal momento porque te tumba la pose y te recuerda que tú tampoco estás pasando tan buen momento como quieres hacer creer.

Bajo este halo de depresiones, sombras y luces tenues nace “Procces”, el LP debut de Sampha. Después de pasar una depresión que lo mantuvo algunos años inactivo sin poder centrarse en su música, el artista británico ha llegado con un álbum muy difícil de catalogar. Una especie de mezcla entre resentimiento, ansiedad y odio hacia uno mismo que convierten estos 10 cortes en uno de los mejores LP’s debut de RnB que recuerdo.

A pesar de sus geniales colaboraciones con Drake, Kanye West y Solange, el público todavía no había puesto la mirada en este cantante londinense. Así que, antes de sumarse a la lista de artistas eternamente infravalorados como Kid Cudi, el genial Sampha ha decidido sacar un álbum muy personal en el que consigue hacer partícipe al oyente de sus propios miedos.

Desde “Plastic 1000ºC” hasta “What’s Shouldn’t I Be?”, nos encontramos a un Sampha sin ningún reparo en recorrer los rincones más oscuros de su pasado para sacar a la luz todos esos traumas que no le dejaban dormir: desde el piano que le compró su padre para evitar que viera la televisión hasta los 4 años que pasó fuera de su casa antes de que muriera su madre por un cáncer. Todo ello arropado por una producción propia junto a Rodaidh McDonald que convierten a este disco en el LP más compacto que ha salido a la luz desde el “Coloring Book” de Chance The Rapper. En este disco, Sampha consigue que su faceta como productor brille por encima de la de cantante, lo cual no es nada fácil, ya que cuenta con una de las voces más camaleónicas de la escena británica.

La frase de Neil Amstrong para abrir el disco sirve para poner sobre la mesa una cuestión que sobrevolará todo el álbum: éste es su primer paso dentro del mundo de la música y la ansiedad por todo lo que está viviendo y por todo lo vivido le está matando por dentro. Además, esta frase de introducción sirve para ir metiéndote en la atmósfera del segundo tema: “Blood On Me”. En estos dos primeros cortes, Sampha reflexiona sobre la ansiedad que le provoca la fama y sobre cómo echa de menos la ilusión de hacer música, cuando no lo conocía nadie, para intentar ser famoso. El paralelismo que hace con el espacio es simplemente genial. Aunque la forma de escribir de este artista sea muy suave y metafórica, muchas veces es un auténtico caos. No obstante, donde más destaca es en la parte instrumental, ya que los “crescendos” de la primera instrumental te dan una sensación de ansiedad que se agudiza en el principio de la segunda cuando habla de que le persiguen personas sin rostro. Obviamente, la comparación con sus fans y los miedos que arrastra desde que su padre murió en 1998 son constantes durante todo el álbum. Aunque “Blood On Me” puede recordarnos un poco a The Weeknd, la verdad es que Sampha hace un trabajo extraordinario a nivel musical consiguiendo que su voz sea un simple instrumento más de una obra mucho mayor.

Otra de las características de este primer disco de Sampha es que sabe cuando dejar respirar la instrumental para transmitir aquello que está construyendo. “Kora Sings” es un claro ejemplo de que un artista puede lograr crear una película en la mente del oyente y que éste consiga ver todo lo que él está diciendo. Así pues, si debemos destacar algo de este disco es su capacidad para crear escenas de cine en la cabeza del oyente mediante la música. En “No One Knows Me” vemos como Sampha se acompaña de un simple piano para hacer tambalear toda nuestra felicidad ficticia. Tanto en este tema como en el anterior, reflexiona acerca de la muerte de sus padres y de cómo el sentimiento de culpa por conseguir pasar página está matándolo por dentro. Esa sensación de lograr superar la muerte de otra persona pero sentir que, por hacerlo, le estás fallando al mismo tiempo. La parte instrumental de estas pista son distintas pero a la vez cumplen su función perfectamente: consiguen transmitir toda esa repulsión hacia uno mismo por fallarle a la persona que más te importaba.

El único punto negro que tiene “Process” es que abusa de la temática del amor y no siempre acierta. Por ejemplo en “Take Me Inside” y en “Reverse Faults” nos habla de esa máscara de falso ego que utiliza con sus parejas y que les impide conocerle mejor. Además, en “Take Me Inside” habla de la necesidad de tener su propio espacio y sentirse libre para recorrer su propio camino lejos de ataduras y grilletes. Y es que no hay mejor forma de lamerse las heridas que en soledad. Pero no todas las canciones de amor son tan acertadas como estas, ya que en “Timmy’s Prayer” y en “Incomplete Kisses” cae en el recurso de que el amor es una prisión.

Lo mejor del álbum es que parece una sola canción de 40 minutos. En tiempos en los que triunfan los singles, se agradece que un artista se tome su tiempo para elaborar un concepto para su disco y cuidar la producción para que todo suene donde debe sonar. En “Process”, cada canción aporta su granito de arena para ayudar a desarrollar la idea del álbum. Por tanto, nos encontramos voces utilizadas como sintes (como si del mismísimo Kanye West se tratara), refuerzos musicales en casi cualquier línea del disco y una atmósfera distinta en cada canción pero que ayuda a desarrollar el siguiente track.

Y dentro de toda esta nebulosa de coros con filters, estribillos sintetizados y autojustificación por irse de casa cuando su madre estaba enferma, nos encontramos con “Under”; una canción con una instrumental muy cercana al trap pero que Sampha consigue combinar perfectamente con el resto canciones. Sin duda, una muestra más de que el artista británico es uno de los productores con más futuro de las islas.

Así que si tuviéramos que resumir el álbum en una sola palabra diríamos que es un álbum compacto. Es por esto que “Process” es uno de esos discos que tendremos que volver a escuchar dentro de unos años para lograr comprender en su total magnitud. Este álbum debut del artista británico es uno de los LP’s más compactos que se han publicado últimamente y en los que el fin único es transmitir ese miedo y desesperación que siente el artista por la muerte de sus padres. Por tanto, podemos decir que estamos ante una de esas raras ocasiones en las que el artista da un paso hacia atrás para dejar que el mensaje (lírico y musical) sea el protagonista.

Alex Sellés
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Alex Sellés

Escribo de música porque es lo que me mueve ahora mismo, el día que no encuentre la motivación me podrás ver grabando canciones o escribiendo sobre cualquier otra cosa. De momento, me puedes encontrar encontrar en Música y lo que surja.
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