Kendrick Lamar – La joven esperanza de Compton

Algo diferente empezaba a brotar por las calles de Compton cuando el productor Anthony Tiffith empezó a escuchar historias sobre el freestyle de un chico de 16 años al que nadie conocía. A las pocas semanas tenía en sus manos una maqueta titulada “Y.H.N.I.C”. Él no sabía qué era esa mixtape o lo que supuso años después para todos los artistas con los que se codeaba. Lo que sí que supo al instante fue que ese chico que rapeaba usando tonos agudos era algo diferente a todo lo que había conocido hasta ese momento en el mundo de la música.

El flow característico de la West Coast y unas letras que todavía hoy resuenan en su cabeza eclipsaron el mal sonido de la maqueta. Las malas lenguas dicen que Anthony Tiffith se obsesionó con este joven llamado Kendrick y empezó a buscarlo por las calles de Compton hasta que por fin dio con él. Una mirada rota, una familia desestructurada y varios problemas legales era lo que rodeaba el aura del niño que tanto le fascinó. El adolescente, al principio estaba reticente de que el productor se interesara por él y rechazó sus intentos de acercamiento, pero Anthony Tiffith, después de varios intentos, le convenció para que se pasara una tarde por su estudio de grabación.

Lo demás ya es historia. Según cuentan varios medios de Compton, el muchacho estuvo dos horas seguidas haciendo freestyle sobre los ritmos que toda la crew le iba poniendo. Lo que más les fascinaba de este chico era que tras su mirada tímida y cabizbaja se encontraban flows mucho mejores que los de la mayoría de artistas que sonaban en las radios en ese momento. Al final del día, una frase del crío en bucle se repetía en la cabeza de Anthony Tiffith.

Poco tiempo después, fueron los asistentes al concierto de Charles Hamilton en Compton, los que vieron esa luz detrás de cada verso que él escupía. En sus conciertos, Hamilton solía subir a gente del público para humillarlos haciendo freestyle pero no contaba que entre los asistentes había un artista que lo superaba en talento. El niño consciente de la oportunidad que tenía ante sus manos, subió al escenario y hizo lo que sabía. Esa misma noche, Anthony Tiffith volvió a escuchar aquella frase que tanto le fascinó semanas atrás.

No se habló de otra cosa en los barrios de Los Ángeles durante meses. Y mientras tanto, él seguía perfeccionando sus letras y buscando un estilo propio alejándose de la sombra de su gran referente: Tupac. No fueron momentos sencillos para el joven Kendrick, ya que veía cómo se iban yendo muchos seres queridos de su lado. Era consciente que la única salida para un joven negro sin dinero como él era terminar muerto o entre rejas, al igual que muchos de sus amigos y familiares. Pero continuó buscando el éxito a pesar de la poca confianza de las demás personas; se lo prometió a su madre.

Y como si de justicia poética se tratara, el niño fue consiguiendo el reconocimiento de todo el mundo con cada nueva maqueta que sacaba y con las letras llenas de sinceridad que contaban la guerra de bandas que había en las calles de su barrio y lo difícil que era escapar de esta situación siendo joven. Kendrick era perfectamente consciente de su progresivo éxito, lo cual no impidió que se sorprendiera cuando uno de sus ídolos le felicitó por su canción “Average Joe”. No entendía como había logrado que esa canción llegara a los oídos del artista más reconocido de Detroit, teniendo en cuenta que tenía 15 canciones más como ésta que contaban la misma historia. Pero llegó…

Y eso supuso cargar sobre su espalda una responsabilidad que no estaba preparado para cargar. Las colaboraciones con sus ídolos se alternaban con épocas de grandes depresiones, las noticias sobre su fichaje por uno de los sellos más importante del país coincidían con las de la muerte de sus seres queridos pero se mantuvo fuerte. En su cabeza, al igual que en la de su amigo Anthony Tiffith, retumbaba aquella frase que daría nombre a su esperado primer disco. Una frase que Kendrick tenía en la cabeza desde hacía más de 7 años y que para él era casi como un mantra:

Good Kid in M.a.a.D. City”

Alex Sellés
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Alex Sellés

Escribo de música porque es lo que me mueve ahora mismo, el día que no encuentre la motivación me podrás ver grabando canciones o escribiendo sobre cualquier otra cosa. De momento, me puedes encontrar encontrar en Música y lo que surja.
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