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Los medios y el trap

 

En España tenemos un don para parodiar las cosas hasta hacerles perder todo el valor y desvirtuarlas completamente. “Hay que echarle un poco de humor a la cosa, no te lo tomes tan en serio” – dicen. Ya, bueno, una cosa es la ironía y otra bien distinta es la vergüenza ajena a la que se someten en España ciertas actitudes nuevas. Desde el famoso rap de Antonio Resines a la mirada condescendiente de los medios tradicionales con los Youtubers o el “boom” de C.Tangana, parece que nos obliguen a hablar de las cosas por el simple hecho de ser tendencia. Y claro, el trap no podía escaparse.

Estoy cansado de ver en medios Mainstream un montón de reportajes sobre “los nuevos artistas trap de nuestro país” o “los 10 artistas trap que no te puedes perder” y demás titulares sensacionalistas para captar views. No estoy criticando la forma en la que se busca captar al espectador, ni mucho menos soy quién para meterme en algo así. Lo único que pido es que cuando se hable de trap se tenga más o menos claro de qué se está hablando porque si no pasa lo que pasa.

¿Y qué pasa?

Pues bien, pasa que dentro de esa lista de traperos españoles que destacan nos encontramos a gente como Dellafuente, C.Tangana o ¡¡Bejo!! Artistas que están a años luz de hacer trap, metidos en el mismo saco por el simple hecho de haber evolucionado musicalmente y no sonar a Violadores del Verso o Nach. Me hace pensar que la diferencia entre el trap y el rap está en la fecha de nacimiento.

Que los medios metan en el mismo saco del trap a todos los artistas que no suenan al New York de principios de los noventa provoca que el público no termine tampoco de entender qué es el trap. Y esto nos lleva a situaciones tan vergonzosas como las denominadas “Batallas de Gallos de Trap”: unas batallas normales pero con instrumentales a doble tempo y utilizando “jerga trapera”. Una convención de vergüenza ajena más cerca del cuñadismo de Álvaro Ojeda que del “Culture” de Migos.

Dirán que no hace falta ser tan estricto a la hora de definir un estilo musical pero si te despiertas al lado de una chica rubia, no va a ser Scarlet Johansson por mucho que anoche te lo pareciera. Pues lo mismo ocurre con el trap. Una instrumental electrónica a doble tempo no es trap “per se” porque sino estaríamos todos tuiteando #FreeTechNine en vez de #FreeGucci.

La cuestión es que llevamos toda la vida quejándonos de lo mal que se extrapoló el Hip Hop a nuestro país o de la falta de calidad que tenían los primeros cantantes de rap en España y ahora caemos en el mismo error. Al final, todos tenemos que pararnos a investigar un poco sobre qué es esa música que estamos haciendo/criticando/escuchando y ver de dónde viene para lograr entenderla un poco. Porque como sigamos llamando trap a todo lo que no lleve un bombo y caja clásico, vamos a terminar metiendo a Bertín Osborne en el saco.

Alex Sellés
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Alex Sellés

Escribo de música porque es lo que me mueve ahora mismo, el día que no encuentre la motivación me podrás ver grabando canciones o escribiendo sobre cualquier otra cosa. De momento, me puedes encontrar encontrar en Música y lo que surja.
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